Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Apocalipsis 19:16 Reina-Valera 1960
sábado, 15 de noviembre de 2014
sábado, 8 de noviembre de 2014
PARA UN GUSANO COMO YO-8 DE NOVIEMBRE 2014
NOVIEMBRE
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8
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Para un gusano como yo
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Lectura bíblica: Salmo 86:11–17
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Pero tú, oh Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Salmos 86:15
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El concepto que Sandra tiene de sí misma no puede ser peor. Escucha lo que dice: “Soy peor que un gusano. Un gusano se puede arrastrar debajo de la tierra y esconderse sin dejar huellas. Yo soy más bien como las feas babosas en mi patio. Por dondequiera que van, dejan esta huella horrible de baba. Así soy yo. Por dondequiera que ando, arruino todo”.
¡Qué concepto triste de sí misma! Y es el doble de triste porque Sandra es creyente. Pero ella no tiene idea de su verdadera identidad. No es un gusano ni una babosa. Comete errores, como todos lo hacemos, pero dista mucho de “arruinar todo” dondequiera que anda.
Si eres un creyente que no está convencido de su verdadera identidad como hijo de Dios amado, valorado y competente, los resultados en tu vida pueden ser lúgubres:
• Héctor tiene un concepto de su mundo que lo llena de miedo y lo deprime.
• Felicia considera las situaciones nuevas o inesperadas como amenazas que la sofocan.
• Miguel se atribuye la culpa de todas sus dificultades.
• Charo se mete en su caparazón para ahuyentar a la gente.
• Sarita no puede confiar en nadie que la trata bien.
• A David le cuesta aceptar los elogios.
• Lidia siente que su mundo se le viene encima y que la aplasta.
Cuando dejas que uno de estos conceptos feos de ti mismo controlen tus pensamientos, dejas que te dominen las cosas que te pasan. No tratas de cambiar o desafiar a tu mundo.
Pero cuando estás seguro de que Dios te considera digno de ser amado, valioso y capaz, recibes las situaciones difíciles como oportunidades de confiar en Dios para que te saque adelante. Incluyes a otros en tu vida como compañeros que te ayudan a llevar tus cargas. Y sabes que el plan de Dios es hacer grandes cosas a través de ti, y que lograrás cosas significativas para la eternidad.
Quizá tengas momentos cuando piensas como Sandra. Es entonces que puedes estar seguro de que Dios comprende exactamente cómo te sientes, y que te ama completamente. Él es un Dios compasivo. Sabe que a veces te sientes como un gusano pero también sabe esta verdad: ¡Eres mucho mejor que cualquier gusano!
PARA DIALOGAR: ¿Qué significa el que Dios sea compasivo? ¿De qué manera puede la compasión de Dios ayudarte a rehacer tu vida si quieres que lo haga?
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PARA ORAR: Señor, gracias por tu compasión. Gracias por tener un magnífico concepto de cada uno de nosotros.
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PARA HACER: Ayuda a tus familiares a detectar cuando no se ven dignos de ser amados, valiosos o capaces. ¡Recuérdales que son mucho mejor que un gusano!
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viernes, 7 de noviembre de 2014
¿QUIEN ME ESTA TAPANDO LA LUZ?-7 DE NOVIEMBRE 2014
NOVIEMBRE
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7
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¿Quién me está tapando la luz?
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Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:5, 6
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Todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día. 1 Tesalonicenses 5:5
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Mauricio, el hermano mayor de Mara, estaba orgulloso de su Mustang convertible clásico, modelo 1967. Pero no lo mantenía limpio, así que un amigo escribió en la tapa del motor: “Límpiame”, y al hacerlo, rayó la pintura con la uña. Mauricio le pegó unos buenos gritos a su amigo por haberle rayado el auto.
Un día, camino a casa volviendo del trabajo, un camión que lo pasó le salpicó el parabrisas que quedó cubierto de barro. No tendría que haber sido un problema, pero a Mauricio se le había acabado el fluido limpiaparabrisas. Aunque trataba de ver por dónde iba, no podía ver el camino a través del parabrisas lleno de barro. Accidentalmente giró a la izquierda y se encontró con que iba de contramano. Por suerte no venía ningún auto que hubiera causado un choque de frente.
A veces hay gente que es como el camión que salpica barro. Estás andando por la vida y de pronto un enemigo te ensucia. Tus amigos son como el muchacho que rayó el auto. Pueden rayarte con sus palabras hasta que realmente duele. A veces el dolor es causado por alguien cerca tuyo.
• Un familiar te trata como si no valieras nada.
• Un amigo te evita, te ignora, te hostiga o se burla de ti.
• Un compañero de escuela te llama cosas como “perdedor”, “retardado” o “torpe”.
Ese tipo de barro bloquea de tu vida la luz de Dios. Dios te ve digno de ser amado, valioso y capaz, pero cuanto más barro te salpique la gente, más difícil te resulta ver la verdad de Dios acerca de quien eres. Cuando te sientes lastimado, es posible que ataques tirando barro a todos los que te rodean, o que te desvíes del camino.
Si te resulta difícil verte digno de ser amado, valioso y capaz, puede que sea porque la verdad de Dios ha sido bloqueada de tu vista por personas que tapan la verdad de tu verdadera identidad. ¿Puede estar pasándote esto? Pregúntate:
• Las personas con las que paso más tiempo, ¿me ven como me ve Dios?
• Mis amigos, ¿refuerzan lo que la Biblia dice de mí?
• Estas personas, ¿reflejan el amor de Cristo por mí?
Si las personas que tienes más cerca siguen tirándote barro, te resultará difícil ver más allá del fango para poder captar el concepto que tiene Dios de ti. En ese caso, ocuparte de tener las personas apropiadas a tu alrededor es como llenarte del fluido limpiaparabrisas de Dios. Es lo que necesitas para quitarte las obstrucciones que te impiden ver.
PARA DIALOGAR: ¿Te ven tus amigos como te ve Dios? ¿Ha llegado el momento de cambiar de amigos?
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PARA ORAR: Señor, ayúdanos a elegir los amigos apropiados para que tu luz inunde nuestra vida.
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PARA HACER: Si le tiras barro a los demás —si dices o haces algo que expresa que no son dignos de ser amados, valiosos y capaces— deja de hacerlo hoy.
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jueves, 6 de noviembre de 2014
PRENDAN LA LUZ-6 DE NOVIEMBRE 2014
NOVIEMBRE
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6
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Prendan la luz
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Lectura bíblica: Efesios 5:8–14
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Porque si bien en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Efesios 5:8
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Imagínate que estás recorriendo una galería de retratos. Las luces del salón están prendidas, pero las direccionales que por lo general enfocan los diversos cuadros están apagadas.
Con las luces de la sala puedes ver los marcos de los retratos. Hasta quizá puedas ver algo de los rostros dentro de los marcos. Pero únicamente cuando se prenden las luces direccionales y una luz intensa pega directamente sobre cada cuadro puedes ver todos los detalles, las expresiones faciales, los tonos del cutis y el color de los ojos. Sólo cuando están prendidas las luces direccionales puedes ver a las personas como los artistas tuvieron la intención que las vieras.
Dios hace brillar su luz sobre ti, una luz que muestra quién quería que fueras cuando te creó. Pero antes de poder verte claramente, necesitas saber cómo prender las luces.
Obtienes luz de tres lugares:
Jesucristo es tu primera fuente de luz. Juan dijo que Jesús es “la luz de los hombres” (Juan 1:4). Jesús se refirió a sí mismo como la luz del mundo (ver Juan 8:12). Prendes esta luz cuando aceptas a Cristo como tu Salvador y comienzas una relación personal con él. A medida que tu amistad se afianza por medio del tiempo que pasas con Jesús en oración, ves cada vez con mayor claridad que eres amado, valorado y capaz.
La Palabra de Dios, la Biblia, es otra fuente de luz. David escribió: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Cuanto más abres tu mente y corazón a la Palabra de Dios, más luz disfrutas.
Los otros creyentes son una fuente de la luz de Dios. Jesús les dijo a sus seguidores: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Ser amigo del Hijo de Dios, la Luz, te llena de luz. A medida que tú y tus amigos creyentes comparten mutuamente la luz del Hijo de Dios y de la Palabra de Dios, aumenta tu comprensión de quién eres. Esa es una gran razón por la que la Biblia nos dice: “No dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos” (Hebreos 10:25).
Dios quiere que sepas que él hace brillar su luz en tu vida para que puedas ver claramente quién eres: digno de ser amado, valioso y capaz. Cuando te aferres a Jesús, leas tu Biblia y te acerques cada vez más a otros creyentes, la luz de Dios brillará en tu vida. Adelante, ¡prende la luz!
PARA DIALOGAR: ¿Quieres ver con más claridad quién eres a los ojos de Dios? ¿De qué manera te ayuda él a recibir la luz?
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PARA ORAR: Señor, inúndanos de luz al leer tu Palabra y aumenta nuestra amistad contigo y con los tuyos.
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PARA HACER: Escoge una buena costumbre para tratar de adquirir, hablar con Dios, leer la Palabra o pasar el tiempo con amigos creyentes.
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miércoles, 5 de noviembre de 2014
QUIEN TE CONOCE-5 DE NOVIEMBRE 2014
NOVIEMBRE
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5
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¿Quién te conoce?
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Lectura bíblica: Salmo 91:1–12
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Pues a sus ángeles dará órdenes acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. Salmo 91:11
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Néstor no veía la hora de pasar a la secundaria. Le habían dicho que la escuela donde iba a ir ofrecía cursos de carpintería. Soñaba que su primer proyecto sería hacerle un balcón a su cuarto. Su próximo proyecto sería hacer una rampa en el patio para practicar saltos en su patineta. Su obra cumbre sería construir un tobogán olímpico en el terreno baldío detrás de la escuela.
Las ilusiones de Néstor se vinieron abajo cuando se enteró de que la clase era sólo de 45 minutos dos días por semana. Y se desilusionó terriblemente cuando el maestro le dijo que su primera tarea era hacer una cosita para la casa, escogiendo de media docena de diseños para servilleteros, cajas para archivar recetas y separadores para los cajones de la cómoda. Pero Néstor casi se desmaya cuando el profesor le dio de vuelta su proyecto. En la hoja de calificación adjunta había un enorme cero. En la parte superior de la hoja el profe había escrito la pregunta: “¿Qué es esto?”.
Si estás mirando el proyecto estrafalario de alguien en la escuela y no puedes adivinar qué es, hay una sola manera de averiguarlo. Se lo preguntas a su creador.
Por eso, si estás tratando de averiguar quién eres realmente, ¿a quién te conviene preguntar? Al que te hizo, por supuesto. Dios es el que sabe exactamente quién eres.
Entonces, ¿cómo exactamente te ve Dios?
Primero, Dios te ve como alguien digno de ser amado eternamente. Él es tu Padre. Te creó a su imagen (ver Génesis 1:26, 27). Eres la mejor expresión de su genio creativo. En respuesta a tu fe en Cristo, te aceptó como su hijo en su familia (ver Juan 1:12, 13). Dios te ama tanto que ha encargado a sus ángeles que te protejan (ver Salmo 91:11, 12).
Segundo, Dios te ve como alguien infinitamente valioso. En la cruz, Dios declaró a todos los que quieran escuchar que vales el regalo que es Jesucristo, su Hijo muy amado. Si alguna vez te colocaras una etiqueta con tu precio, tendría que decir “¡JESÚS!” porque el precio que Dios pagó para salvarte fue la vida de Jesús (ver 1 Pedro 1:18, 19).
Tercero, Dios te ve como alguien totalmente capaz. Pablo se jactó: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:13). Dios confía tanto en ti que te dejó sobre la tierra para completar el ministerio comenzado por Jesús. Te ha dado la tarea de guiar a tus prójimos para que acudan a él (ver 2 Corintios 5:20).
Si quieres tener un concepto claro de tu verdadera identidad, necesitas verte como Dios te ve, ni más ni menos. Eres digno de ser amado, valioso y capaz. No lo dudes, ¡eso es lo que eres!
PARA DIALOGAR: ¿Te has sentido alguna vez como un proyecto fracasado que intentaste en tu escuela? ¿A quién escuchas cuando quieres saber quién eres realmente?
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PARA ORAR: Padre, ayúdanos a vernos a nosotros mismos como tú nos ves, con tu vista perfecta.
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PARA HACER: Dile a un amigo lo que significa ser digno de ser amado, valioso y capaz.
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martes, 4 de noviembre de 2014
POBRE TOMAS: TENIA QUE VER PARA CREER
NOVIEMBRE
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4
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Pobre Tomás: tenía que ver para creer
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Lectura bíblica: Juan 20:24–29
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Y no seas incrédulo sino creyente. Juan 20:27
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No hay muchos que tengan nada bueno que decir del discípulo Tomás.
Después de que Jesús resucitó y se apareció a sus discípulos a puertas cerradas, Tomás no se encontraba con ellos. Luego, cuando los discípulos le contaron que Jesús vivía, no les creyó. Tomás dijo: “Si yo no veo en sus manos la marca de los clavos, y si no meto mi dedo en la marca de los clavos y si no meto mi mano en su costado, no creeré jamás” (Juan 20:25). Cuando Cristo apareció a Tomás, le aceptó el desafío. Le dijo: “Pon tu dedo aquí y mira mis manos; pon acá tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente” (versículo 27).
Tema para comentar: ¿Qué opinas de Tomás? ¿Es un ejemplo para tu fe, o hubiera sido mejor no incluir este relato en la Biblia?
Está bien, así que Tomás no era tan malo como Judas, el que traicionó a Jesús. Quizá ni haya sido tan malo como Pedro, quien negó tres veces al Señor. Pero de los doce discípulos más cercanos a Jesús durante sus tres años de enseñar y predicar, a Tomás por lo general se lo incluye entre los malos.
Muchos desprecian a Tomás porque dudó. Pero olvidan algo: Tampoco ninguno de los demás discípulos creyó hasta que cada uno había visto por sí mismo la evidencia de la resurrección. Todos los demás ya habían visto las manos y el costado de Jesús. Y lo que es más, Jesús no le dijo a Tomás: “Eres un discípulo malo por dudar de mí”. En cambio, le mostró la evidencia y entonces le dijo que no dudara más. Y, en último lugar, cuando Tomás vio la evidencia, dio una de las confesiones de fe más poderosas de la historia, llamando a Jesús: “¡Señor mío, y Dios mío!” (versículo 28).
Por alguna razón, nos parece que dudar es muy malo. “Los cristianos auténticos no dudan”, decimos. Eso es un mito.
En realidad dudar es el punto de partida de la fe. En el griego, idioma original del Nuevo Testamento, el significado de “dudar” es “inquirir”. Se refiere a alguien que inquiere, pregunta o busca respuestas. Indudablemente hay dudas maliciosas que la gente usa para impedir que otros confíen en Jesús. Pero hay interrogantes sinceros acerca de la fe.
Puedes aprender estas lecciones de alguien llamado Tomás que fue sincero con respecto a sus dudas: la duda es natural. Está bien ser honesto con tus dudas. Y si de veras buscas respuestas, tus dudas serán remplazadas por la fe cuando Jesús te muestre la verdad.
Jesús no quiere que escondas de él tus dudas. Él te ama y comprende tus preguntas.
PARA DIALOGAR: ¿Qué dudas te impiden seguir a Jesús completamente?
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PARA ORAR: Señor, cuando resulta difícil confiar en ti, muéstranos más de ti mismo y ayúdanos a creer.
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PARA HACER: ¿Tienes amigos que dudan de Dios? ¿Qué puedes contarles acerca de las dudas?
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lunes, 3 de noviembre de 2014
UNA DIFERENCIA QUE VALE-3 DE NOVIEMBRE 2014
NOVIEMBRE
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3
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Una diferencia que vale
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Lectura bíblica: 1 Corintios 6:11
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Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados. 1 Corintios 6:11
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Supón que estás conversando con un amigo no creyente acerca de Cristo. Te parece que te estás comunicando muy bien con tu tono persuasivo amable y ultrasabio, hasta que te da por la cabeza con este comentario:
—Bueno —dice con sarcasmo tu amigo—, los que se mueren siguen muertos. No resucitan.
No puedes hacer que Jesús resucite en un laboratorio. Pero puedes recurrir a la Biblia para ofrecer la evidencia de la tumba vacía. Además de eso, puedes señalar otro signo de vida: el cambio que les sucede a las personas cuando aceptan a Jesús como su Salvador.
Tema para comentar: ¿Te parece que la vida cambiada de los creyentes prueba algo acerca de la verdad de lo que creemos?
Supón que no eres creyente. Y tienes una amiga que un día te dice:
—¿Sabes? Hace un año acepté a Jesús como mi Salvador. Él cambió totalmente mi vida. Antes les contestaba mal a mis padres. Y siempre rebajaba a mi hermanita. Era completamente egoísta. No soy perfecta, pero tampoco soy ya de esa manera. Tener una relación con Jesús me ha cambiado y ahora soy una persona distinta. Y Jesús me ha dado una paz, un amor y un gozo que antes no conocía.
¿Le creerías?
Sería difícil argumentar con tu amiga si su vida prueba que lo que dice es cierto, si puedes detectar un verdadero cambio en ella. Pero, ¿qué si es una mutante espiritual? ¿O si es la única cuya vida ha sido cambiada por este Jesús?
Pues bien, tu amiga no está sola. Son innumerables los que han experimentado los mismos cambios asombrosos al entregar su vida a Cristo. No afirman que leer un libro los haya cambiado. No dicen que un encuentro aterrador con extraterrestres los haya alterado para siempre. Y ninguno pretende que su nuevo poder proceda de sí mismos. Hablan acerca de la razón de su paz, gozo y victoria sobre el pecado. Es Jesucristo y el poder de su resurrección.
Cuando queremos comprobar que la resurrección de Jesucristo fue un hecho verídico, podemos señalar a la diferencia evidente en la vida de millones de personas de todas las posiciones sociales y de todas las naciones del mundo. Y el cambio puede atribuirse a una razón: su relación con el Jesucristo viviente. Esa es la evidencia de que tu amiga no te está contando un cuento de hadas. Te está comunicando un hecho concreto y digno de creer.
Tu experiencia de que Jesús te salvó es más que una quimera. Te has encontrando con el Salvador resucitado. ¡Y ha tenido un impacto real en tu vida!
PARA DIALOGAR: Cuando algún no creyente te observa, ¿qué puede ver que indique que Dios está obrando en tu vida?
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PARA ORAR: Querido Dios, cámbianos de modo que nuestros amigos puedan ver tu poder en acción. Haz que nuestra vida sea una muestra convincente del poder que levantó a Jesús de entre los muertos.
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PARA HACER: Explícale a un amigo algunas de las diferencias que Cristo ha obrado en tu vida.
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domingo, 2 de noviembre de 2014
NO HAY QUE VER PARA CREER-2 DE NOVIEMBRE 2014
NOVIEMBRE
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2
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No hay que ver para creer
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Lectura bíblica: Mateo 28:1–7
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No está aquí, porque ha resucitado, así como dijo. Mateo 28:6
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Un hombre y una mujer en guardapolvos blancos entran en un laboratorio. Ella sostiene una tablilla y un lápiz, él sujeta un objeto blanco pequeño y rectangular. El hombre coloca el objeto blanco en un pequeño tanque de vidrio lleno de agua que primero se hunde y luego vuelve a la superficie. La mujer apunta algo en su tablilla. El hombre empuja otra vez el objeto hasta el fondo. Éste vuelve nuevamente a la superficie. La mujer apunta algo más en su tablilla.
Después de hacer esto repetidamente, los científicos llegan a una sorprendente conclusión: La barra de jabón de la marca X flota. Lo han comprobado científicamente.
Cierto o falso: La única manera de comprobar que una información sea verdad es por medio de experimentos científicos.
Esto es totalmente falso. El método científico es una gran herramienta para aprendizaje, pero no es la única manera de probar algo.
Si los experimentos científicos fueran la única manera de arribar a la verdad, entonces no podríamos comprobar que José de San Martín fue el libertador de Argentina, Chile y Perú, o que Simón Bolívar juró dedicar su vida a la independencia americana. Pero por el hecho que no se puedan comprobar en un laboratorio, no significa que no fueran verdad. Pueden comprobarse por medio de un tipo distinto de evidencias.
Es el tipo de prueba presentada todos los días en los tribunales de justicia alrededor del mundo, y es el único tipo de prueba que se aplica a eventos históricos. Entonces, ¿cómo podrías comprobar que San Martín y Bolívar se dedicaron a lograr la independencia de naciones sudamericanas?
Si pudieras encontrar testigos oculares, los entrevistarías. Eso se llama “testimonio oral”. Juntarías copias de cartas que escribieron San Martín y Bolívar, de periódicos que reportaban sus actividades y libros acerca de ellos. Eso se llama “testimonio escrito”. Mostrarías objetos como sus espadas, fotografías de ellos y del lugar donde nacieron. Eso se llama “evidencia física”. Con ese cúmulo de evidencias, nadie tendría problema en creer en José de San Martín y Simón Bolívar.
Eso se denomina método de comprobación basado en “las evidencias” o en lo “histórico”, y es el método por el que podemos comprobar la resurrección de Cristo. No podemos obtener ninguna evidencia oral, porque no tenemos acceso a nadie que vivió en el siglo I. Pero tenemos en la Biblia las evi dencias escritas de los discípulos y la evidencia física de la tumba vacía.
Tu fe en Cristo no es ciega. No es necia. La vida y el ministerio de Jesús, sus milagros y su resurrección pueden ser comprobados, y de hecho lo han sido. Puedes estar seguro de lo que crees, ¡por las evidencias!
PARA DIALOGAR: ¿Qué le responderías a alguien que dice que no puedes comprobar las verdades de la fe cristiana?
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PARA ORAR: Señor, gracias por darnos una fe de la que podemos estar seguros.
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PARA HACER: A modo de repaso, pregúntense unos a otros hoy o mañana: ¿Cuáles son las tres clases de testimonio que cuentan para el método de comprobación basado en “las evidencias”?
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sábado, 1 de noviembre de 2014
CIERRA LOS OJOS A LA FE CIEGA-1 DE NOVIEMBRE 2014
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NOVIEMBRE
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1
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Cierra los ojos a la fe ciega
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Lectura bíblica: Juan 8:31, 32
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Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32
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Estás intentando contarle a una amiga acerca de Jesús cuando ésta empieza a parecer una profesora de universidad.
—Entonces —dice con voz altanera y levantando las cejas—, ¿puedes dar pruebas 100 por ciento seguras de que Jesús resucitó de los muertos?
No estás segura de como es que de pronto tu amiga tiene un cerebro de tamaño gigante y una pregunta que parece inteligente. Te sale una respuesta que parece más bien el chirrido de un ratoncito:
—Mmmm, no.
Algunos llaman “fe ciega” a nuestra creencia cristiana de que Cristo resucitó. Eso quiere decir que es una creencia aceptada sin ninguna prueba. O llaman a nuestra fe “ignorante”, “irracional” o “irrazonable”. Esas son palabras grandes que significan más o menos lo mismo que “tonto”. Si alguien te menoscaba de este modo, probablemente terminas sintiéndote avergonzado. Raro. Tonto. Derrotado.
Algunos opinan que si cierta verdad no puede ser comprobada con un 100 por ciento de seguridad, no vale nada o no es verdad. Dicen que si la resurrección de Jesús o su afirmación de que era el Hijo de Dios no puede ser comprobada con una seguridad del 100 por ciento, entonces no hay por qué creerlo.
Eso es un mito. Pocas son las cosas que pueden ser comprobadas 100 por ciento.
En un tribunal de justicia, por ejemplo, el jurado nunca puede estar 100 por ciento seguro de que alguien ha cometido un crimen. El jurado pesa las evidencias para declarar que alguien es culpable sin sombra de duda o no.
De la misma manera, tu creencia de que Jesús es Dios no puede comprobarse con una seguridad del 100 por ciento. Pero eso no significa que sea tonto creer en la fe cristiana. El apóstol Juan escribió: “Por cierto Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro” (Juan 20:30). En otras palabras, Jesús hizo muchas otras cosas que demostraban que era el Hijo de Dios. Las evidencias que proporciona la Biblia no incluyen todo lo que dijo o hizo Jesús, pero lo que sí nos dice es lo suficiente como para dar forma a una creencia que tiene un buen fundamento. Juan escribió en el siguiente versículo: “Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (versículo 31).
Creer en Cristo es muy acertado. Blaise Pascal —un famoso matemático, filósofo y científico francés— afirmó que existen suficientes evidencias a favor de la fe cristiana como para convencer a cualquiera que no esté ya decidido a no creer. Pero no hay suficientes evidencias para llevar a Cristo a nadie que no quiera ir.
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PARA DIALOGAR: Contesta con tus propias palabras: ¿Por qué no es tonto creer en Jesús?
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PARA ORAR: Señor Jesús, danos la oportunidad de contar a nuestros amigos la verdad acerca de quién eres y de lo que has hecho por nosotros.
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PARA HACER: ¿Hay alguna pregunta que te confunde acerca de tu fe? Pídele a un cristiano más maduro que te ayude a investigar la respuesta.
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viernes, 31 de octubre de 2014
GENESIS CAPITULO 20-NTV
Génesis 20 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Abraham engaña a Abimelec
20 Abraham se trasladó hacia el sur, al Neguev, y vivió un tiempo entre Cades y Shur; luego siguió hasta Gerar. Mientras vivía allí como extranjero, 2 Abraham presentó a su esposa, Sara, diciendo: «Ella es mi hermana». Entonces el rey Abimelec de Gerar mandó llamar a Sara e hizo que la trajeran ante él a su palacio.
3 Esa noche Dios se le apareció a Abimelec en un sueño y le dijo:
—Eres hombre muerto, porque esa mujer que has tomado ¡ya está casada!
4 Sin embargo, Abimelec todavía no había dormido con ella, así que dijo:
—Señor, ¿destruirás a una nación inocente? 5 ¿Acaso no me dijo Abraham: “Ella es mi hermana”? Y ella misma dijo: “Sí, él es mi hermano”. ¡Yo he actuado con total inocencia! Mis manos están limpias.
6 En el sueño, Dios respondió:
—Sí, yo sé que tú eres inocente. Por eso no permití que pecaras contra mí ni dejé que la tocaras. 7 Ahora devuelve la mujer a su esposo; y él orará por ti, porque es profeta. Entonces vivirás; pero si no la devuelves, puedes estar seguro de que tú y todo tu pueblo morirán.
8 A la mañana siguiente, Abimelec se levantó temprano y enseguida reunió a todos sus siervos. Cuando les dijo a sus hombres lo que había ocurrido, ellos quedaron aterrados. 9 Entonces Abimelec mandó llamar a Abraham.
—¿Qué nos has hecho? —preguntó—. ¿Qué delito he cometido que merezca un trato como este, que nos haces culpables a mí y a mi reino de este gran pecado? ¡Nadie debería hacer jamás lo que tú has hecho! 10 ¿Qué te llevó a cometer semejante acto?
11 Abraham contestó:
—Yo pensé: “Este es un lugar donde no hay temor de Dios. Ellos querrán tener a mi esposa y me matarán para conseguirla”. 12 Ella de verdad es mi hermana, pues ambos tenemos el mismo padre, aunque diferentes madres; y yo me casé con ella. 13 Cuando Dios me llamó a abandonar la casa de mi padre y a viajar de lugar en lugar, le dije a ella: “Hazme un favor, por donde vayamos, dile a la gente que yo soy tu hermano”.
14 Entonces Abimelec tomó algunas de sus ovejas y cabras, ganado y también siervos y siervas, y entregó todo a Abraham. Además le devolvió a su esposa, Sara. 15 Después Abimelec le dijo:
—Revisa mis tierras y escoge cualquier lugar donde te gustaría vivir.
16 Y le dijo a Sara:
—Mira, le entrego a tu “hermano” mil piezas de plata[a] en presencia de todos estos testigos, para compensarte por cualquier daño que pudiera haberte causado. Esto resolverá todo reclamo contra mí, y tu reputación quedará limpia.
17 Entonces Abraham oró a Dios, y Dios sanó a Abimelec, a su esposa y a sus siervas para que pudieran tener hijos. 18 Pues el Señor había hecho que todas las mujeres quedaran estériles debido a lo que pasó con Sara, la esposa de Abraham.
Footnotes:
- 20:16 En hebreo 1000 [siclos] de plata, aproximadamente 11,4 kilos o 25 libras de peso.
La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Todos los derechos reservados.
GENESIS CAPITULO 19-NTV
Génesis 19 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Destrucción de Sodoma y Gomorra
19 Al anochecer, los dos ángeles llegaron a la entrada de la ciudad de Sodoma. Lot estaba allí sentado y, cuando los vio, se puso de pie para recibirlos. Entonces les dio la bienvenida y se inclinó rostro en tierra.
2 —Señores míos —dijo él—, vengan a mi casa para lavarse los pies, y sean mis huéspedes esta noche. Entonces mañana podrán levantarse temprano y seguir su camino.
—Oh, no —respondieron ellos—. Pasaremos la noche aquí, en la plaza de la ciudad.
3 Pero Lot insistió, y finalmente ellos fueron con él a su casa. Lot preparó un banquete para ellos, con pan sin levadura recién horneado, y ellos comieron; 4 pero antes de que se fueran a dormir, todos los hombres de Sodoma, tanto jóvenes como mayores, llegaron de todas partes de la ciudad y rodearon la casa. 5 Y le gritaron a Lot:
—¿Dónde están los hombres que llegaron para pasar la noche contigo? ¡Haz que salgan para que podamos tener sexo con ellos!
6 Entonces Lot salió de la casa para hablar con ellos y cerró la puerta detrás de sí.
7 —Por favor, hermanos míos —suplicó—, no hagan una cosa tan perversa. 8 Miren, tengo dos hijas vírgenes. Déjenme traerlas, y podrán hacer con ellas lo que quieran. Pero les ruego que dejen en paz a estos hombres, porque son mis huéspedes y están bajo mi protección.
9 —¡Hazte a un lado! —gritaron ellos—. Este tipo llegó a la ciudad como forastero, ¡y ahora actúa como si fuera nuestro juez! ¡Te trataremos mucho peor que a esos hombres!
Y se lanzaron contra Lot para tirar la puerta abajo.
10 Pero los dos ángeles[a] extendieron la mano, metieron a Lot dentro de la casa y pusieron el cerrojo a la puerta. 11 Luego dejaron ciegos a todos los hombres que estaban en la puerta de la casa, tanto jóvenes como mayores, los cuales abandonaron su intento de entrar.
12 Mientras tanto, los ángeles le preguntaron a Lot:
—¿Tienes otros familiares en esta ciudad? Sácalos de aquí, a tus yernos, hijos, hijas o cualquier otro, 13 porque estamos a punto de destruir este lugar por completo. El clamor contra esta ciudad es tan grande que ha llegado hasta el Señor, y él nos ha enviado para destruirla.
14 Entonces Lot salió con prisa a contarles a los prometidos de sus hijas: «¡Rápido, salgan de la ciudad! El Señor está a punto de destruirla»; pero los jóvenes pensaron que lo decía en broma.
15 Al amanecer de la mañana siguiente, los ángeles insistieron:
—Apresúrate —le dijeron a Lot—. Toma a tu esposa y a tus dos hijas que están aquí. ¡Vete ahora mismo, o serás arrastrado en la destrucción de la ciudad!
16 Como Lot todavía titubeaba, los ángeles lo agarraron de la mano, y también a su esposa y a sus dos hijas, y los llevaron enseguida a un lugar seguro fuera de la ciudad, porque el Señor tuvo misericordia de ellos. 17 Cuando quedaron a salvo fuera de la ciudad, uno de los ángeles ordenó:
—¡Corran y salven sus vidas! ¡No miren hacia atrás ni se detengan en ningún lugar del valle! ¡Escapen a las montañas, o serán destruidos!
18 —¡Oh, no, mi señor! —suplicó Lot—. 19 Ustedes fueron tan amables conmigo y me salvaron la vida, y han mostrado una gran bondad; pero no puedo ir a las montañas. La destrucción me alcanzaría allí también, y pronto moriría. 20 Miren, hay una pequeña aldea cerca. Por favor, déjenme ir allá; ¿no ven lo pequeña que es? Así no perderé la vida.
21 —Está bien —dijo el ángel—, concederé tu petición. No destruiré la pequeña aldea. 22 ¡Pero apresúrate! Escapa a la aldea, porque no puedo hacer nada hasta que llegues allí.
(Esto explica por qué aquella aldea se conocía como Zoar, que significa «lugar pequeño»).
23 Lot llegó a la aldea justo cuando el sol salía en el horizonte. 24 Enseguida el Señor hizo llover de los cielos fuego y azufre ardiente sobre Sodoma y Gomorra. 25 Las destruyó por completo, junto con las demás ciudades y aldeas de la llanura. Así arrasó a todas las personas y a toda la vegetación; 26 pero la esposa de Lot miró hacia atrás mientras lo seguía y quedó convertida en una estatua de sal.
27 Abraham se levantó temprano esa mañana y salió de prisa al lugar donde había estado en la presencia del Señor. 28 Miró al otro lado de la llanura, hacia Sodoma y Gomorra, y vio que subían columnas de humo desde las ciudades como si fuera el humo de un horno.
29 Pero Dios había escuchado la petición de Abraham y salvó la vida de Lot, a quien sacó del desastre que se tragó a las ciudades de la llanura.
Lot y sus hijas
30 Tiempo después, Lot abandonó Zoar porque tenía miedo de la gente de allí y fue a vivir a una cueva en las montañas junto con sus dos hijas. 31 Cierto día, la hija mayor le dijo a su hermana: «No quedan hombres en ningún lugar de esta región, así que no podemos casarnos como todas las demás; y nuestro padre pronto será demasiado viejo para tener hijos. 32 Ven, vamos a emborracharlo con vino, y después tendremos sexo con él. De esa forma preservaremos nuestra descendencia por medio de nuestro padre».
33 Así que aquella noche lo emborracharon con vino, y la hija mayor entró y tuvo relaciones sexuales con su padre. Él no se dio cuenta cuando ella se acostó ni cuando se levantó.
34 A la mañana siguiente, la hermana mayor le dijo a la menor: «Anoche tuve sexo con nuestro padre. Volvamos a emborracharlo con vino esta noche, y tú entrarás y tendrás sexo con él. De esa forma preservaremos nuestra descendencia por medio de nuestro padre». 35 Así que aquella noche ellas volvieron a emborracharlo con vino, y la hija menor entró y tuvo relaciones sexuales con él. Igual que antes, él no se dio cuenta cuando ella se acostó ni cuando se levantó.
36 Como resultado, las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su propio padre. 37 Cuando la hija mayor dio a luz un hijo, le puso por nombre Moab.[b] Él llegó a ser padre de la nación conocida ahora como los moabitas. 38 Cuando la hija menor dio a luz un hijo, le puso por nombre Ben-ammi.[c] Él llegó a ser padre de la nación conocida ahora como los amonitas.
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